Cuando cambia la estación, las sandalias se van al fondo del placard y las zapatillas o los náuticos pasan al frente, o al revés. Saber cómo guardar zapatos durante esos meses de descanso evita sorpresas al sacarlos: manchas de humedad, olor a encierro, tiras deformadas o suelas que se despegan.
No hace falta nada especial. Con una buena limpieza, un secado completo y un lugar adecuado, la mayoría de los pares vuelven a usarse en buen estado. Estos pasos sirven por igual para sandalias, chinelas, zapatillas y náuticos.
Antes de guardar: limpieza y secado
Guardar calzado sucio es la forma más rápida de arruinarlo: la tierra y la transpiración se fijan con el tiempo, y la humedad favorece las manchas y el olor. Antes de guardar cada par:
- Quitá la suciedad seca con un cepillo de cerdas suaves, incluida la de la suela.
- Limpiá según el material: un paño apenas húmedo con jabón neutro para cuero y sintéticos, y cepillado en seco para la gamuza. Probá siempre primero en una zona poco visible.
- Limpiá las plantillas con un paño húmedo, sin empaparlas.
- Revisá si hace falta una reparación: una costura floja o una suela que empieza a despegarse es más fácil de arreglar ahora que después de meses guardada.
- Dejá secar todo por completo en un lugar ventilado y a la sombra, nunca cerca de estufas ni al sol directo.
Evitá el lavarropas y la secadora, salvo que el fabricante lo indique, y no mezcles productos de limpieza entre sí. Si el fabricante recomienda un producto de cuidado para el material, como una crema para cuero, aplicalo antes de guardar, en poca cantidad y después de probarlo en un costado poco visible.
Relleno y orden: cómo guardar zapatos para que no se deformen
El calzado que pasa meses aplastado o vacío tiende a perder la forma. Unos pocos cuidados lo evitan:
- Rellenalos por dentro: usá papel blanco, papel de seda o papel madera, nunca diario, porque la tinta puede manchar el interior.
- No los apiles: el peso de otros pares marca y deforma, sobre todo en sandalias con tiras finas.
- Guardá cada par por separado: en su caja original o en una funda de tela, para que no se rocen entre sí.
- Protegé los apliques y brillos: envolvé cada sandalia por separado para que las piedras no se enganchen ni rayen al otro pie.
- Abrochá hebillas y cierres: así las tiras conservan su forma y no quedan marcadas.
Si tenés poco espacio, un estante bajo o un organizador de tela funcionan mejor que amontonar cajas. Lo importante es que cada par tenga su lugar y que el aire circule alrededor.
El lugar ideal: seco, ventilado y sin sol
Dónde guardás el calzado importa tanto como la forma en que lo preparás. Buscá un espacio que cumpla con estas condiciones:
- Seco: lejos del baño, del lavadero o de paredes con humedad.
- Ventilado: evitá las bolsas plásticas cerradas, que atrapan la humedad. Si usás cajas plásticas, que tengan algo de ventilación.
- Sin sol ni calor: la luz directa decolora y el calor reseca algunos materiales y debilita los pegamentos.
Unos sobres de gel de sílice dentro de las cajas ayudan a controlar la humedad; ubicalos fuera del alcance de chicos y mascotas. Evitá también los espacios donde la temperatura cambia mucho, como altillos, garajes o depósitos sin ventilación, porque el calor y la humedad castigan los materiales. Cada tanto, abrí las cajas, dejá ventilar unos minutos y revisá que todo siga bien.
Si tenés un comercio: el calzado fuera de temporada
Para quienes revenden calzado, los mismos principios sirven para la mercadería que queda guardada hasta la próxima temporada:
- Conservá las cajas originales e identificalas por modelo, color y talle para encontrar todo rápido.
- Usá estanterías: evitá apoyar las cajas directamente sobre el piso, donde suele haber más humedad.
- Ordená según lo que vas a exhibir primero: dejá más a mano esas cajas y anotá qué hay en cada una.
- Revisá los pares antes de exhibirlos: ventilalos y controlá que no tengan marcas de humedad ni partes despegadas.
Planificar las compras según cada temporada también ayuda a no acumular pares guardados durante mucho tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Conviene guardar los zapatos en bolsas plásticas?
No es lo ideal, porque las bolsas cerradas atrapan la humedad y favorecen las manchas y el olor. Es mejor usar la caja original, una caja con algo de ventilación o una funda de tela.
¿Se puede usar papel de diario para rellenarlos?
Mejor no: la tinta puede pasarse al interior del calzado, sobre todo si queda algo de humedad. Usá papel blanco, papel de seda o papel madera.
¿Qué hago al sacarlos para la nueva temporada?
Dejalos ventilar unas horas, revisá suelas, costuras, tiras y apliques, y pasales un cepillo suave o un paño seco. Si notás algo despegado o flojo, llevalos a un zapatero antes de usarlos.
Listos para la próxima temporada
Limpiar, secar, rellenar y elegir un buen lugar son pasos que se hacen en un rato y protegen tu calzado durante meses. Cuando llegue el calor, en Calzados Winkler te esperamos con nuestra colección de sandalias de dama, con envíos a todo el país. La compra mínima es de 6 pares en total, combinando libremente talles, modelos y colores, y si tenés un comercio podés conocer más sobre la compra mayorista.
