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Cómo guardar zapatos de temporada para que duren más

Qué hacer antes de guardar el calzado de verano o de invierno para encontrarlo en buen estado cuando vuelva su temporada.

4 min de lectura

Cuando cambia la estación, las sandalias se van al fondo del placard y las zapatillas o los náuticos pasan al frente, o al revés. Saber cómo guardar zapatos durante esos meses de descanso evita sorpresas al sacarlos: manchas de humedad, olor a encierro, tiras deformadas o suelas que se despegan.

No hace falta nada especial. Con una buena limpieza, un secado completo y un lugar adecuado, la mayoría de los pares vuelven a usarse en buen estado. Estos pasos sirven por igual para sandalias, chinelas, zapatillas y náuticos.

Antes de guardar: limpieza y secado

Guardar calzado sucio es la forma más rápida de arruinarlo: la tierra y la transpiración se fijan con el tiempo, y la humedad favorece las manchas y el olor. Antes de guardar cada par:

  1. Quitá la suciedad seca con un cepillo de cerdas suaves, incluida la de la suela.
  2. Limpiá según el material: un paño apenas húmedo con jabón neutro para cuero y sintéticos, y cepillado en seco para la gamuza. Probá siempre primero en una zona poco visible.
  3. Limpiá las plantillas con un paño húmedo, sin empaparlas.
  4. Revisá si hace falta una reparación: una costura floja o una suela que empieza a despegarse es más fácil de arreglar ahora que después de meses guardada.
  5. Dejá secar todo por completo en un lugar ventilado y a la sombra, nunca cerca de estufas ni al sol directo.

Evitá el lavarropas y la secadora, salvo que el fabricante lo indique, y no mezcles productos de limpieza entre sí. Si el fabricante recomienda un producto de cuidado para el material, como una crema para cuero, aplicalo antes de guardar, en poca cantidad y después de probarlo en un costado poco visible.

Relleno y orden: cómo guardar zapatos para que no se deformen

El calzado que pasa meses aplastado o vacío tiende a perder la forma. Unos pocos cuidados lo evitan:

  • Rellenalos por dentro: usá papel blanco, papel de seda o papel madera, nunca diario, porque la tinta puede manchar el interior.
  • No los apiles: el peso de otros pares marca y deforma, sobre todo en sandalias con tiras finas.
  • Guardá cada par por separado: en su caja original o en una funda de tela, para que no se rocen entre sí.
  • Protegé los apliques y brillos: envolvé cada sandalia por separado para que las piedras no se enganchen ni rayen al otro pie.
  • Abrochá hebillas y cierres: así las tiras conservan su forma y no quedan marcadas.

Si tenés poco espacio, un estante bajo o un organizador de tela funcionan mejor que amontonar cajas. Lo importante es que cada par tenga su lugar y que el aire circule alrededor.

El lugar ideal: seco, ventilado y sin sol

Dónde guardás el calzado importa tanto como la forma en que lo preparás. Buscá un espacio que cumpla con estas condiciones:

  • Seco: lejos del baño, del lavadero o de paredes con humedad.
  • Ventilado: evitá las bolsas plásticas cerradas, que atrapan la humedad. Si usás cajas plásticas, que tengan algo de ventilación.
  • Sin sol ni calor: la luz directa decolora y el calor reseca algunos materiales y debilita los pegamentos.

Unos sobres de gel de sílice dentro de las cajas ayudan a controlar la humedad; ubicalos fuera del alcance de chicos y mascotas. Evitá también los espacios donde la temperatura cambia mucho, como altillos, garajes o depósitos sin ventilación, porque el calor y la humedad castigan los materiales. Cada tanto, abrí las cajas, dejá ventilar unos minutos y revisá que todo siga bien.

Si tenés un comercio: el calzado fuera de temporada

Para quienes revenden calzado, los mismos principios sirven para la mercadería que queda guardada hasta la próxima temporada:

  • Conservá las cajas originales e identificalas por modelo, color y talle para encontrar todo rápido.
  • Usá estanterías: evitá apoyar las cajas directamente sobre el piso, donde suele haber más humedad.
  • Ordená según lo que vas a exhibir primero: dejá más a mano esas cajas y anotá qué hay en cada una.
  • Revisá los pares antes de exhibirlos: ventilalos y controlá que no tengan marcas de humedad ni partes despegadas.

Planificar las compras según cada temporada también ayuda a no acumular pares guardados durante mucho tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Conviene guardar los zapatos en bolsas plásticas?

No es lo ideal, porque las bolsas cerradas atrapan la humedad y favorecen las manchas y el olor. Es mejor usar la caja original, una caja con algo de ventilación o una funda de tela.

¿Se puede usar papel de diario para rellenarlos?

Mejor no: la tinta puede pasarse al interior del calzado, sobre todo si queda algo de humedad. Usá papel blanco, papel de seda o papel madera.

¿Qué hago al sacarlos para la nueva temporada?

Dejalos ventilar unas horas, revisá suelas, costuras, tiras y apliques, y pasales un cepillo suave o un paño seco. Si notás algo despegado o flojo, llevalos a un zapatero antes de usarlos.

Listos para la próxima temporada

Limpiar, secar, rellenar y elegir un buen lugar son pasos que se hacen en un rato y protegen tu calzado durante meses. Cuando llegue el calor, en Calzados Winkler te esperamos con nuestra colección de sandalias de dama, con envíos a todo el país. La compra mínima es de 6 pares en total, combinando libremente talles, modelos y colores, y si tenés un comercio podés conocer más sobre la compra mayorista.

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